MP3 Experiment 2.0 y la revolución personista
Empecemos por explicar que fue el experimento mp3 2.0. En ralidad las instrucciones eran muy sencillas:
1. descarga un archivo mp3 de una web.
2. no lo escuches.
3. cárgalo en un reproductor portátil o en un cd para llevar en un discman
4. ve el día acordado al lugar acordado (en este caso determinado lugar de Central Park, en NY)
5. aparecerá alguien y hará tocar una sirena. Prepara tu reproductor.
6. a los 5 min., iniciará una cuenta atrás. Ten preparado el botón de “play”.
7. play: que empiece la fiesta.
A partir de ahí lo que tenemos es un happening en el que participan quienes se han querido sumar al evento. Personas que no se conocían disfrutando de un rato divertido unos con otros.
El personismo es, según Vicente Verdú, la primera revolución cultural del siglo XXI, o, si se prefiere, la forma de entender al hombre propia del capitalismo de ficción. Consiste en que nos hemos cansado de ser sujetos pasivos consumidores de objetos inducidos y manipulados por la publicidad. El consumidor ya no es inocente. La publicidad ya no engaña como antes. La utopía ya no reside en los objetos manufacturados, no se buscan objetos, sino experiencias. Y entre todas ellas, las únicas realemente redentoras son las que resultan del trato con los demás. Las experiencias que las personas hacen posibles cuando se relacionan con otras personas. Las personas, en fin, como objeto y como sujeto a la vez. Eso no significa el fin del consumo, claro. Pero sí del objeto como su finalidad. Ahora el objeto es el medio y la apertura a los otros y al haz de experiencias que hacen posibles cuando nos relacionamos con ellos el fin. Finalmente el consumidor no ha muerto, sino que se ha hecho sabio, y el objeto sólo le atrae en tanto que le abre a los otros.
Por cierto ¿qué es la web 2.0 sino internet al servicio del personismo? Del mismo modo que en el turismo el paisanaje se impone sobre el paisaje, en internet las comunidades de usuarios son lo verdaderamente relvante. LA web 2.0 no debería definirse en términos de las trecnologías que la hacen posible, sino en torno a las nuevas formas de relaciones personales que esas tecnologías hacen posibles. Un buen ejemplo de ello es este texto del propio Verdú sobre el personismo y los blogs.


