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publicidad existencialista

La campaña de Bic para sus rotuladores permanetes:

bic.jpg

[VÍA: CF]

¿Qué quieren que les diga? Tras disfrutar del ingenio de la camapaña queda como un regusto amargo, existencialista, metafísico… ¡yo qué sé!


Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

5 Comments so far

  1. BetiteB on May 4th, 2006

    :) Jorge Manrique! siempre me encantó esa copla.

    El anuncio es muy bueno. Debe ser deformación profesional, pero siempre que veo algo asi, intento imaginar el proceso que siguen los creativos para llegar a eso.

    Y a pesar de ese regustillo del que hablas, no se borra esa media sonrisa en la boca mientras lo ves.

  2. perzebe on May 4th, 2006

    Por supuesto que no se borra. De hecho, es una de las bondades de la campaña: hace que vayas más allá del producto. Si un anuncio consigue hacerme pensar en el tiempo, en la vejez, en la vida o en lo que sea, significa que me hace ir más allá del producto. Y eso habla en favor sus creadores. Este es de esos anuncios que podemos calificar como haikus visuales. Y es que ¡cuanto talento hay ahora mismo trabajando en publicidad! Un saludo y gracias por comentar.

  3. landahlauts on May 5th, 2006

    Pienso que en publicidad es donde más creatividad se puede encontrar, hoy por hoy, en nuestra sociedad. Que en una foto transmita tantas ideas como puede transmitir esta, es alucinante.
    El problema puede estar en que algunas veces las campañas transmiten tanto que el anunciante queda devaluado… se diluye. No sé si me explico. Esa foto, por ejemplo, da tantas ideas (la vejez, lo efímero de la belleza, etc.) que te importa un carajo de que marca sea el rotulador.
    Saludos.

  4. landahlauts on May 5th, 2006

    Por cierto, decirte que me gusta tu blog, es directo y con contenido. No es fácil.

  5. perzebe on May 5th, 2006

    Te explicas perfectamente landahlatus. A veces la calidad de una campaña puede eclipsar el producto mismo. Una tensión parecida a la que puede existir entre el director y el productor de una película, o el novelista y el editor.

    De todos modos, cada día me convenzo de que la publicidad avanza por ese camino, y no sólo por el prurito creador de sus hacedores, sino también porque el receptor de publicidad y el consumidor de productos ya no son inocentes, empiezan a sabérsels todas y huyen (o hacen zapping, o cierran la ventana) cuando perciben la ansiedad por colocarles el producto delante de los ojos. El otro día comentaba con alguien cómo los tiempos de los anuncios insoportables en TV parecen haber pasado a la historia. Ahoraquizá haya muchos, pero curiosamente parecen tolerarse mucho mejor. Creo que esto tiene relación con todo lo dicho.

    Se agradecen mucho tus amables palabras. Siéntete en tu casa.

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