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Marketing

No me dedico al marketing, ni soy experto, ni nada por el estilo. Pero estoy dispuesto a afirmar que la siguiente historia encierra la mejor definición de lo que es:

Un mendigo ciego se sentaba en las escaleras de un edificio con un sombrero a la altura de sus pies, en el que había unas pocas monedas y un cartel que rezaba:

-Soy ciego. Por favor, ayúdeme.

Un creativo de publicidad que pasaba por allí echó un par de monedas en el sombrero y, sin pedirle permiso, cambió el texto del cartel.
Unas horas después, el creativo volvió a pasar por allí, y el hombre ciego tenía el sombrero lleno de monedas. El mendigo le reconoció por el sonido de sus pasos, y le dijo:

-Disculpe, ¿ha sido usted quien ha cambiado el texto de mi cartel? ¿Podría decirme qué pone ahora?

El creativo le respondió afirmativamente, y le dijo lo que ponía en el cartel:

Acaba de leerlo en el blog de Gonzalo G. Cotorruelo.

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